ELEMENTOS EN EL ACTO DE COMUNICACIÓN.
En todo acto de comunicación hay unos elementos claramente distinguidos. Un emisor, encargado de dar salida al mensaje, un receptor al que llegue ese mensaje y un canal de comunicación a través del cual se transmita, además de un código común entre el receptor y el emisor (lenguaje) y un contexto, que englobaría los conocimientos comunes entre el emisor y el receptor. En el caso del discurso publicitario, el emisor seria el anunciante y el receptor el consumidor. El mensaje sería el propio anuncio y canal son los medios de comunicación. El contexto es importante en la publicidad ya que causa que los anuncios "envejezcan" con el paso del tiempo.
DIFERENCIAS ENTRE DISCURSO PUBLICITARIO Y LITERARIO.
En el caso del discurso publicitario, el anunciante es el emisor, esto es que es la empresa, y no la persona que realiza el anuncio. El autor es un autor colectivo (creativos publicitarios) que transmite lo que le ordena la empresa poniendo su pericia al servicio de la marca. En el discurso literario en cambio el emisor es el propio autor, y el autor en literatura es fundamental.
En ambos casos tenemos que distinguir entre autor y narrador. En un texto literario el autor se inventa a un narrador (personaje) que nos habla dentro de la historia (narrador omnisciente,narrador en tercera persona).
En publicidad tiene mayor importancia la primera persona, experiencias personales, para lo que se pone el discurso publicitario en boca de una persona real (como los personajes famosos) o "imaginaria" (personajes imaginarios o actores que hacen de gente corriente.
lunes, 14 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
Conferencia Rosa Navarro Durán
El pasado miércoles 9 de octubre de 2013, en el Aula Magana
del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, Rosa Navarro Durán ofreció
una conferencia bajo el título “Anónimos con nombre y apellido”, conferencia
que fue presentada por nuestro profesor, José Luis García Martín.
La doctora Rosa Navarro Durán, catedrática de Literatura
Española en la Universidad de Barcelona, ha dedicado gran parte de su
trayectoria profesional al estudio de la novela picaresca, la narrativa
cervantina y también a indagar en la autoría de obras hasta el momento
consideradas anónimas. Gracias a sus investigaciones ha conseguido atribuir a
Alfonso de Valdés una obra tan importante como El Lazarillo de
Tormes. Esta afirmación de la autoría de Alfonso de Valdés no ha
estado exenta de críticas por parte del sector más conservador, unas críticas a
las que la profesora hace frente con la siguiente afirmación: “lo que está en
la literatura y lo que está en los diccionarios no es sagrado”.
La conferencia se centró en la atribución de dos obras: en
primer lugar la Fábula de Alfeo y Aretusa y en segundo lugar la novela de
caballerías Curial y Güelfa. La primera es un poema de casi mil versos que
Gerardo Diego encontró en 1919 en la biblioteca de Menéndez Pelayo y al que le
faltan las dos primeras hojas, por lo que no aparecía en el manuscrito ni autor
ni título. Gerardo Diego lo transcribió pero no llegó a publicarlo.
Investigando el poema, Navarro Durán llega a la conclusión de que el autor es
el poeta granadino Pedro Soto de Rojas, un seguidor del gran Góngora.
Curiosamente, aparte de cuestiones de estilo, la prueba más concluyente para
esta atribución es un error. En el texto el autor habla del río Arimaspo, que
transporta arenas doradas. No es la única vez que lo hace, en otros poemas
suyos también lo menciona. Pero es que Arimaspo no es un río, sino una
localidad en la que sus habitantes se dedican a buscar oro.
En cuanto a la publicidad del evento (imagen), el
título no podía ser mejor, pues “Anónimos con nombre y apellido” sintetiza
la idea principal sobre la que ha girado toda la conferencia; tratando ese
estudio de investigación para conseguir la identidad del autor hasta el momento
anónimo.
A orillas del duero
A orillas del Duero,
Campos de Castilla (1912)
Mediaba el mes de
julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
![]() |
| Río Duero en Soria |
En este poema se distinguen dos partes. Por un lado una
descripción del paisaje castellano, desde un punto de vista realista, mediante
un supuesto paseo. Encontramos con frecuencia referencias a un paisaje
semidesértico, bucólico con cierto tono masoquista (caminando bajo el abrasador
sol castellano) por lo que no se trataría de una descripción de un locus amoenus.
En la segunda parte vemos una reflexión sobre la situación
de la castilla por aquel entonces. La importancia del contexto histórico es
reseñable: Machado fue miembro de la denominada generación del 98, llamada así
por el año de la derrota de la guerra contra estados unidos, donde se perdió la
colonia de cuba (la última colonia). El pesimismo y la decadencia son la firma
de estos escritores, como se ve en esta reflexión. El tono crítico es
recurrente a lo largo del poema y la postura regeneracionista igual.
En cuanto al carácter formal del poema, está escrito en
pareados alejandrinos, formados por dos hemistiquios se siete sílabas cada uno.
La rima es consonante siguiendo la secuencia AABBCC. Otros rasgos presentes en
el poema son el prosaísmo, el coloquialismo, el realismo y la presencia de
múltiples arcaísmos. Se trata de un poema de más de cien años, y esto se ve
reflejado en la ortografía del poema: se acentúa la preposición “a” o la
preposición “o”, no se acentúan los hiatos, se acentúan palabras agudas
acabadas en consonante distinta de –n o –s o se escribe la palabra majestuoso
con el grafema /g/ en lugar de /j/.
jueves, 10 de octubre de 2013
Relaciones entre discurso literario y publicitario a través de la historia
Si hablamos de la relación entre publicidad y literatura a
lo largo de la historia tenemos que dejar claro en primera instancia la
concepción de publicidad, ya que actualmente está asociada a la publicidad
comercial, o lo que es lo mismo, la difusión de productos para facilitar su
venta. La publicidad comercial aparece por primera vez en el siglo XIX con los
llamados medios de comunicación de masas (televisió, radio, periódicos…) Antes
de esta época no hablamos de publicidad sino de propaganda.
La propaganda tiene un origen religioso, como sistema de
propagación de la fe. Se empleó también en política como medio para realzar y
difundir las virtudes de un rey o líder desde tiempos muy antiguos. En la edad
media el arte tuvo un claro componente propagandístico. La literatura tuvo una
función propagandística, la vida de santos
y los milagros de la Virgen fueron utilizados por Gonzalo de Berceo para
beneficiar al monasterio de san Millán tanto religiosa como económicamente.
También desde hace siglos han existido obras que
contaban la gloria de una familia noble,
con claro valor propagandístico. La Eneida de Virgilio, que pretendía emular
las obras de Homero y elevar a categoría de descendiente de dioses al emperador
Octavio es un ejemplo. El héroe de la obra es Eneas, padre de Julo, fundador de
la gens Julia, a la que pertenece el citado Octavio. Eneas es un troyano
descendiente de la dios Venus, y de este
modo Octavio pasa a ser descendiente de dioses y de troyanos, una genealogía
incomparable para el primer emperador de los romanos y que justifica por qué
está llamado a serlo, tara serlo.
Tras eso y desde que Karl Marx expusiera sus teorías un gran
número de escritores trataron en plasmar sus ideas en obras literarias (tanto
prosa como verso). El triunfo de la revolución soviética hizo que este tipo de
literatura se oficializara en la URSS a partir de 1917. Ya en 1989 con la caída
del muro de Berlín y el desmoronamiento del bloque comunista, se impuso en
estos países un tipo de literatura propagandística sobre la lucha del proletariado,
por medio de escritores a sueldo del estado que ejercían esta labor, aunque los
lectores no se dieran cuenta de que eran obras por encargo para mayor gloria
del régimen.
![]() |
| Propaganda de la URSS |
Anuncio Seat
El siguiente video muestra un anuncio publicitario
fusionado con texto extraido del poema de Julio Cortázar "Preámbulo a
las instrucciones para dar cuerda a un reloj", y recitado por el propio
autor.
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj, te regalan un
pequeño infierno, una cadena de rosas, un calabozo de aire. Te regalan algo que
es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como
un brazito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de
darle cuerda todos los días. Te regalan, no lo saben, lo terrible es que no lo
saben, te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga
al suelo y se rompa. Te regalan la tendencia de comparar un reloj con los demás
relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado".
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| Julio Cortázar |
En este poema se explica que, cuando nos regalan un reloj,
nosotros solo somos un pretexto, pues somos los regalados, los ofrecidos como
presente al reloj, es decir, que el reloj nos posee. Destaca también la
importancia de un buen reloj, pues crea una tendencia a comparar, lo que supone
la diferenciación extrapolada entre la marca y la calidad de los relojes en
jerarquía y clases de nuestra sociedad. Aunque a simple vista parezca extraño, este
anuncio usa el texto para vender un coche en vez de un reloj. En un primer
momento se muestra al protagonista poniéndose el rejo nada más despertarse. A
continuación, coge el coche y, a la vez que escuchamos al propio Cortázar
leyendo un fragmento de su texto en una voz en off. Las imágenes nos muestran
cómo el protagonista está obligado a cuidar su coche, a echarle gasolina, a
limpiarlo, a vigilar que no se lo roben y a, inevitablemente, compararlo los
demás coches. Es decir, que en este caso nuestro protagonista está siendo
poseído por su coche.
Lo más destacado del anuncio es sin duda su frase
final, en la que Cortázar en dice: "No te regalan el reloj, tú eres
el regalado". En este caso, al mostrarnos la imagen del coche, debemos
interpretar que al protagonista no le han regalado el coche sino que él ha sido
el regalo del coche. Esto también podemos verlo con la última frase del anuncio
"León. ¿Quién posee a quién?". Así queda claro que el nuevo Seat
León posee a su dueño, a quien lo conduce, por su calidad.
sábado, 5 de octubre de 2013
Anuncios Rivera del Duero
Aquí tenemos dos anuncios de una misma campaña que publicita
la ruta del vino Ribera del Duero.
Los dos anuncios poseen una misma estructura visual: una
imagen de fondo que llena la imagen, un término que contrasta con esa imagen y
que se pretende asociar al tema principal de la campaña, “la denominación de
origen” seguido de un texto que sintetiza la imagen y un eslogan aparentemente
contradictorio. Ambos anuncios terminan con el tema central de la campaña: Ruta
del Vino Ribera del Duero, la ruta de las Sensaciones con Denominación de
origen.
En el primero de los dos anuncios se emplea la palabra
“belleza” sobre la imagen de una anciana. Esto es una contradicción ya que el
ideal de belleza suele ir ligado a la juventud. Se trata obviamente de belleza
física. El contraste anciana/belleza se explica en el texto. No alude a la
belleza física sino a la auténtica belleza, la interior, la que no se aprecia
con los ojos sino con el alma. La gente de la ribera del Duero es bella porque
es amable, generosa, entrañable, natural, igual que la tierra en la que viven,
relacionándola así con sus valores.
En el segundo anuncio se ve una mano mostrando uvas y la
palabra “poesía”. El termino poesía es
en principio un tipo de construcción literaria por lo que no es una cosa ligada
a la recogida de la uva. El texto explicativo une la cosecha de la uva y la
poesía a través del trabajo de elaboración de ambas y del interés, dedicación,
esfuerzo y amor que supone que tanto la poesía como la recogida de uvas
requieren para obtener un buen producto. Cosecha, manos artesanas, paladar e
historia dan un paladar exquisito que embriaga de sensaciones, igual que el
buen trabajo, la pericia, el buen gusto y la historia dan un poema embriagador
de sensaciones. De esta manera los elementos contradictorios se fusionan de
nuevo.
En ambos anuncios aparece el mismo eslogan: Ribérate. Se
trata de un cambio de categoría gramatical pasando de un sustantivo a un verbo
(neologismo). En este caso se utiliza para hacer llegar al lector el mensaje de
que se deje llevar por las maravillas de la Ribera del Duero.
Poema Antonio Machado
Las
ascuas de un crepúsculo morado
detrás del negro cipresal humean...
En la glorieta en sombra está la fuente
con su alado y desnudo Amor de piedra,
que sueña mudo. En la marmórea taza
reposa el agua muerta.
detrás del negro cipresal humean...
En la glorieta en sombra está la fuente
con su alado y desnudo Amor de piedra,
que sueña mudo. En la marmórea taza
reposa el agua muerta.
Antonio Machado
![]() |
| Antonio Machado |
Se trata de un poema de
Antonio machado consistente en una descripción de un atardecer en una glorieta.
A simple vista puede parecernos un mero poema descriptivo. No obstante, el
poema se torna complejo cuando nos percatamos que cada una de las palabras que
lo forman tiene una serie de connotaciones que lo convierten en algo que va más
allá de una simple descripción. Si analizamos cada una de las palabras vemos
que el poema tiene un contenido elegíaco, expresa una visión desengañada de la
vida. En cuanto a la forma, lo componen endecasílabos y heptasílabos con rima
asonante.
La publicidad también hace uso de connotaciones con valores
sociales como la juventud, la libertad, etc.
En el caso de la publicidad, esta también hace uso de
connotaciones relacionadas con valores sociales, como la juventud, la
libertad, etc.
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